Esta semana ya hiciste tres tests de TDAH en Instagram. Uno dijo que tienes un "87% de probabilidad", otro que eres "del tipo creativo", el tercero vendía un curso al final. Ninguno explicó de dónde salían las preguntas ni qué significa la puntuación.
Este es diferente en un solo punto: es el test que usa la Organización Mundial de la Salud, con sus seis preguntas, su regla de puntuación y su traducción oficial al español, y con una explicación honesta de lo que puede y no puede decirte. Justo abajo tienes el acceso al cuestionario oficial.
Test de detección · ASRS v1.1
Test de TDAH para adultos
Son 6 preguntas, las mismas que la Organización Mundial de la Salud usa para detectar TDAH en adultos. La versión interactiva en español todavía no está disponible aquí: la licencia del cuestionario exige usar la traducción oficial, palabra por palabra.
Mientras tanto, puedes descargar la versión oficial en español (PDF) y calcularla a mano, o hacer el test interactivo en inglés. En los dos casos, el resultado es una detección, no un diagnóstico.
Versión oficial en español (PDF) Hacer el test en inglésThe 6-question Adult Self-Report Scale-Version 1.1 (ASRS-V1.1) Screener. © New York University and the President and Fellows of Harvard College. Referencia: Kessler RC et al. (2005), Psychological Medicine 35(2):245–256.
Qué mide este test de TDAH
El ASRS v1.1 mide la frecuencia, en los últimos seis meses, de los seis síntomas que mejor separan a los adultos con y sin TDAH. No mide inteligencia, no mide personalidad y no mide un "nivel" de TDAH: mide cuánto te reconoces en conductas concretas de falta de atención, desorganización e inquietud, y lo compara con un umbral definido en investigación.
La escala completa tiene 18 preguntas, una por cada síntoma del manual diagnóstico. En 2005, el equipo de Ronald Kessler demostró que una versión corta, con seis de ellas, funcionaba mejor que la larga para detectar: mayor sensibilidad (68,7% frente a 56,3%) y mayor especificidad (99,5% frente a 98,3%) en una muestra de población estadounidense. Esas seis se convirtieron en la "Parte A" de la escala, y son las que encuentras en el cuestionario oficial.
Las preguntas cubren cuatro síntomas de inatención y dos de hiperactividad. Los de inatención tienen que ver con cerrar los últimos detalles de un proyecto, poner orden cuando una tarea lo exige, acordarse de citas y obligaciones, y posponer lo que pide mucho esfuerzo mental. Los de hiperactividad, con la inquietud física al estar sentado mucho rato y con la sensación interna de no poder parar. En adultos, la hiperactividad casi nunca se ve como correr por el salón; se ve como esa inquietud por dentro, y la escala se escribió para captar justamente eso.
Un colador, no una báscula
Un test de detección es un colador: sirve para separar, en una población grande, a quien merece una evaluación más cuidadosa de quien probablemente no la necesita. Está diseñado para casi no dejar pasar a quien no tiene el problema, pero, para lograrlo, acepta que se le escape una parte de quienes sí lo tienen. La báscula, que pesa cada caso con cuidado, es la consulta. El test decide si vale la pena subirse a la báscula; no reemplaza la pesada.
Cómo interpretar la puntuación
Hay dos lecturas oficiales, y con el cuestionario en la mano puedes calcular las dos en un minuto.
Regla del checklist
Es la regla impresa en el formulario de la OMS. Cada pregunta tiene cinco opciones, de "nunca" a la más frecuente. En las tres primeras, la respuesta cuenta a partir de la opción intermedia; en las tres últimas, a partir de la cuarta. Cuatro o más respuestas por encima del umbral = detección positiva: síntomas muy compatibles con TDAH en adultos, que justifican una investigación más a fondo.
Suma de 0 a 24
Cada respuesta vale de 0 ("nunca") a 4 (la opción más frecuente), y la suma va de 0 a 24. El corte es 14. La propia Harvard publicó esta lectura como más robusta para investigación, con rangos: 0–9 negativo, 10–13 negativo cerca del umbral, 14–17 positivo, 18–24 positivo alto. En Brasil, una validación de la UFMG con 180 adultos encontró, para ese corte, una sensibilidad de 83,3% y una especificidad de 94,4%. En España, la validación al español de Ramos-Quiroga y su equipo (2009), también con 180 adultos, obtuvo con esta suma una sensibilidad de 96,7% y una especificidad de 91,1%; en su muestra, el mejor corte fue 12.
Cuando las dos lecturas coinciden, el resultado es claro. Cuando no coinciden (tres ítems en el checklist pero 15 puntos en la suma, por ejemplo), estás en la zona gris, que es justo el tipo de caso en el que la evaluación profesional vale más, no menos.
68,7%
99,5%
14
≥ 4
Lo que el test no puede decirte
Esta es la parte que se saltan los tests de redes sociales. El ASRS mide la frecuencia de los síntomas en los últimos seis meses, y el diagnóstico de TDAH exige cosas que ningún cuestionario de seis ítems alcanza.
No sabe si los síntomas existían en la infancia. Según los criterios actuales, varios síntomas tienen que estar presentes antes de los 12 años. Un adulto que desarrolló falta de atención a los 30, después de una depresión o de años de dormir mal, puede marcar las mismas respuestas que alguien con TDAH de toda la vida.
No mide el daño. La escala pregunta "con qué frecuencia"; no pregunta "¿y eso te complica la vida?". El diagnóstico exige evidencia clara de interferencia en el trabajo, los estudios o las relaciones, en dos o más ámbitos.
Confunde el TDAH con otras cosas. Un estudio de 2021 aplicó el ASRS a muestras de la población general del Reino Unido y de Estados Unidos: el test indicó "probable TDAH" en el 26% y el 17% de las personas, cuando la prevalencia esperada era de 2,5%. El valor predictivo positivo estimado rondó el 11,5%; es decir, en esas muestras, la mayoría de los positivos no tenía TDAH. La conclusión de los autores: la escala capta impulsividad e inatención de muchos orígenes, no solo del TDAH.
Por qué seis preguntas y no dieciocho
Por dos motivos, y los dos son honestos.
El primero es científico: como vimos, la versión de seis ítems funciona mejor para detectar que la de dieciocho. Las doce preguntas restantes (Parte B) sirven en el consultorio como pistas adicionales; el propio formulario de la OMS aclara que en ellas no se usa ninguna puntuación total ni probabilidad diagnóstica.
El segundo es de licencia: la OMS, la Universidad de Nueva York y Harvard permiten usar el cuestionario de seis ítems, incluso en versión electrónica, siempre que no se alteren el texto, las opciones ni la regla de puntuación y que aparezca el aviso de copyright. La escala completa exige licencia. Por eso la versión interactiva de este test todavía no está disponible en español: tiene que reproducir la traducción oficial palabra por palabra, y mientras tanto prefiero llevarte al PDF oficial en español o a la versión interactiva en inglés. Cambiar una sola palabra le quitaría al test la validez que tiene.
Test de TDAH en niños
No existe un autotest para niños, y desconfía de cualquiera que se presente así. El diagnóstico infantil depende de observar al niño en más de un ambiente, y las escalas más usadas, como el SNAP-IV, la de Vanderbilt o la de Conners, las responden padres y maestros, no el niño.
Si eres mamá o papá y reconoces señales, el camino es otro: habla con la escuela, anota lo que observas en casa (con ejemplos y frecuencia) y consulta al pediatra o al neuropediatra. En muchos países la normativa escolar prevé apoyos y ajustes para estudiantes con TDAH; vale la pena preguntar en la escuela qué existe en el tuyo. La lista completa de síntomas por edad está en síntomas del TDAH por tipo y edad.
Qué hacer con el resultado
- Guarda la puntuación, con las dos lecturas. Anótala o toma una captura. Llevar el resultado acorta la primera conversación con el profesional: sabe exactamente qué mide la escala.
- Suma el contexto que el test no pregunta. ¿Cómo eras en la escuela? ¿Alguien (tus padres, tus maestros, tu pareja) comenta tu falta de atención o tu impulsividad? ¿Qué te ha costado ya: plazos, dinero, relaciones? ¿Cómo andan el sueño, la ansiedad, el ánimo?
- Busca a la persona correcta. Psiquiatra o neurólogo para el diagnóstico; psicólogo o neuropsicólogo para la evaluación. Si te atiendes en el sistema de salud público, empieza por tu centro de atención primaria y pide una derivación.
- No esperes a la consulta para organizarte. La estructura externa (recordatorios en el momento justo, listas a la vista, tareas pequeñas) ayuda a cualquier cerebro cansado, con o sin diagnóstico. Es lo que recomiendan las guías antes de cualquier medicamento.
- Si saliste negativo y la dificultad es real, ve de todos modos. El test pierde un tercio de los casos. Lo que define si necesitas ayuda es el daño, no la puntuación.
Cómo es el diagnóstico de verdad
Lo que pasa en el consultorio es una entrevista larga, a menudo más de una, sobre los síntomas actuales, la historia desde la infancia, el desempeño en la escuela y en el trabajo, las relaciones, el sueño, el consumo de sustancias y otras condiciones. Escalas como el ASRS entran como apoyo. Los exámenes solo se piden para investigar otras causas; ninguno confirma el TDAH. Como resumen los CDC, "no existe una prueba que diagnostique por sí sola" el trastorno.
En adultos, la Asociación Americana de Psiquiatría recuerda que la precisión del diagnóstico "a menudo se complica" por la presencia de otras condiciones (hasta el 70% de los adultos con TDAH tiene problemas de sueño, por ejemplo), y por eso una evaluación completa incluye revisar "la presencia y la ausencia" de otros trastornos. Un buen evaluador dedica tanto tiempo a descartar como a confirmar. El proceso completo está en qué es el TDAH, y las señales propias de la vida adulta en síntomas de TDAH en adultos.
El problema que queda
Si saliste positivo, te vas de aquí con una lista de pendientes: pedir la cita, anotar tu historia, organizar tu rutina. Y seguramente notas la ironía: la dificultad para acordarte de las citas y terminar lo que empiezas es justo lo que el test acaba de medir. La lista existe; lo que falta es alguien que te la traiga de vuelta en el momento justo.
Eso fue lo que me llevó a construir ASB. Sofia, la asistente, vive en WhatsApp: le mandas "pedir cita con el psiquiatra" en un audio, ella lo convierte en una tarea con fecha y, a la hora acordada, te escribe e insiste, al nivel que tú elijas, hasta que la cita esté pedida. No es un tratamiento. Es la estructura externa que recomiendan todas las guías, solo que una que no depende de que te acuerdes de abrir una app.