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Productividad6 min de lectura

Gestión de la energía: ¿y cuando organizar el tiempo no alcanza?

La gestión del tiempo decide dónde cabe la tarea; la de la energía, en qué estado llegas a ella. Qué respalda la investigación, y el mito de los 90 minutos.

Son las tres de la tarde. La agenda está impecable: cada bloque con su nombre, cada tarea en su horario. Y tú estás mirando la tarea del bloque de las 15:00 sin poder hacer nada con ella.

No es falta de tiempo. El tiempo está ahí, reservado, protegido. Lo que falta eres tú en condiciones de usarlo. Ya reorganizaste la semana tres veces por eso, y la sensación es siempre la misma: la agenda funciona y tú no.

Si estás ahí, el problema probablemente no es de gestión del tiempo.

La diferencia en una frase

La gestión del tiempo decide dónde cabe la tarea. La gestión de la energía decide en qué estado llegas a ella.

La primera trata todas las horas como iguales: una hora a las 9 vale lo mismo que una hora a las 16. La segunda parte del principio contrario. La agenda sabe cuándo estás libre; no sabe cómo estás.

De dónde salió la idea

La expresión tomó fuerza en octubre de 2007, con un artículo de Tony Schwartz y Catherine McCarthy en Harvard Business Review, "Manage Your Energy, Not Your Time" ("Gestiona tu energía, no tu tiempo"). El argumento central cabe en dos frases del texto: el problema de trabajar más horas es que el tiempo es un recurso finito; la energía es otra historia. Se puede renovar.

Los autores dividieron la energía en cuatro fuentes: física, emocional, mental y espiritual, esta última ligada al sentido y al propósito. Y presentaron un resultado. A principios de 2006, hicieron pasar a 106 empleados de 12 sucursales del banco Wachovia, en el sur de Nueva Jersey, por un programa de cuatro módulos. En los ingresos de tres tipos de préstamo, el grupo tuvo un crecimiento anual 13 puntos porcentuales mayor que el de empleados equivalentes de sucursales cercanas.

Conviene saber qué es ese número. El programa era de los propios autores, que se lo vendían a empresas. Los grupos no se asignaron al azar. El resultado salió en una revista de negocios, no en una publicación con revisión por pares. Es un caso interesante, no una prueba.

Qué respalda la evidencia

La parte más sólida de la gestión de la energía no está en el artículo de HBR. Está en una línea de investigación sobre el cronotipo, la tendencia de cada persona a rendir más temprano o más tarde en el día.

En 1993, Cynthia May, Lynn Hasher y Ellen Stoltzfus mostraron que la mayoría de los adultos jóvenes que estudiaron eran de tipo vespertino y la mayoría de los adultos mayores, de tipo matutino. Después evaluaron la memoria de los dos grupos por la mañana y al final de la tarde. Por la tarde, los jóvenes fueron mucho mejores que los mayores. Por la mañana, la diferencia desapareció. Lo que parecía un efecto de la edad era, en buena parte, un efecto del horario. La investigación posterior lo llamó efecto de sincronía: el desempeño tiende a ser mejor cuando la tarea coincide con el horario de máximo rendimiento de la persona.

Hay un detalle que complica la versión simple. En 2011, Mareike Wieth y Rose Zacks encontraron lo contrario para un tipo específico de problema. En los problemas de insight, los que se resuelven con un giro de perspectiva, los participantes fueron mejores fuera de su mejor horario. En los problemas analíticos, el horario no marcó una diferencia consistente. El horario "malo" puede ser el mejor para ciertas tareas, justamente porque la atención está menos atada.

Qué no respalda la evidencia

La idea más repetida de la gestión de la energía es que el cuerpo funciona en ciclos de 90 minutos también despierto, y que el trabajo debería seguir ese ritmo. El propio artículo de HBR habla de ciclos de 90 a 120 minutos.

El origen es Nathaniel Kleitman, el fisiólogo del sueño. El ciclo de unos 90 minutos entre las fases del sueño está bien establecido. Kleitman propuso que un ciclo básico de reposo y actividad continuaba durante el día, y revisó la hipótesis en 1982, 22 años después de formularla. La extensión a la vigilia, sin embargo, siempre fue la parte más débil de la idea.

Cómo usar las dos

Gestión del tiempoGestión de la energía
Pregunta¿Cuándo y cuánto tiempo?¿En qué estado?
UnidadHoras y bloquesPicos y bajones de tu día
Base de evidenciaPlanificación y estimaciónCronotipo y efecto de sincronía
Error típicoTratar todas las horas como igualesEsperar a que lleguen las ganas

Límites honestos

El efecto de sincronía se midió en laboratorio, con pruebas de memoria y de atención, no con una jornada completa de trabajo real. El tamaño del efecto varía entre estudios, y puede que tu mejor horario simplemente no quepa en el horario que te permite tu trabajo.

Por qué esto importa para lo que construí

Pasé mucho tiempo arreglando la agenda para resolver un problema que no era de agenda. Cuando empecé a anotar a qué hora me salían las cosas difíciles, la semana cambió más que con cualquier reorganización del calendario.

Esa es la pregunta que quise poner en el ASB: además de recordarte lo que tienes que hacer, la asistente en WhatsApp te pregunta cómo te fue, guarda la respuesta y te ayuda a ver, con el tiempo, en qué horario funciona mejor cada tipo de tarea.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la gestión de la energía?

Es organizar el trabajo según el estado en que estás, y no solo según el horario libre. La idea se hizo conocida con un artículo de Harvard Business Review de 2007, que dividía la energía en física, emocional, mental y espiritual. En la práctica, significa poner la tarea más exigente en el momento en que más rindes y hacer pausas antes de que el cansancio decida por ti.

¿Es verdad que el cerebro funciona en ciclos de 90 minutos?

No hay buena evidencia de eso para el trabajo en vigilia. El ciclo de unos 90 minutos está bien documentado durante el sueño. La hipótesis de que continúa durante el día la propuso Nathaniel Kleitman, pero los estudios que buscaron un ritmo de 90 minutos en el desempeño cognitivo no lo encontraron de forma consistente. Usa bloques de 90 minutos si te funcionan, no porque el cuerpo lo exija.

¿Cómo descubro mi mejor horario para trabajar?

Anota, durante una o dos semanas, a qué hora empiezas y terminas las tareas que exigen concentración y cómo te salieron. La investigación sobre el cronotipo muestra que el horario de máximo rendimiento varía entre personas y cambia con la edad. El registro vale más que cualquier cuestionario, porque mide tu trabajo real.

Fuentes

Sobre el autor

Matheus Valadares

Fundador de ASB

Desarrollador y fundador de ASB. Creó a Sofia después de darse cuenta de que el problema nunca fue la falta de una app de tareas: era tener que acordarse de abrirla.

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