ASB

Productividad6 min de lectura

Bullet journal: por qué la versión fea funciona mejor

El bullet journal original es rápido, feo y toma treinta segundos al día. Lo que internet hizo con él es otra cosa, y es la que abandonaste en febrero.

Compré el cuaderno un sábado.

Pasta dura, negro, con elástico, papel grueso que parece caro porque lo es. Me llevé también cuatro bolígrafos de punta fina, una regla y cinta adhesiva de lunares. La chica de la papelería me preguntó si era para regalo.

Le dije que sí. Y lo era.

Las primeras tres semanas fueron gloriosas. Hice el índice. Armé un registro de hábitos con doce cuadritos por línea, todos del mismo tamaño, lo que exigió la regla y una paciencia que no sabía que tenía.

En la cuarta semana pinté una calabaza en el margen.

No era octubre.

La página de febrero sigue en blanco. No el blanco de quien la va a llenar después: el blanco de cuaderno en el cajón, debajo de un cargador que no le sirve a ningún aparato de la casa.

Tardé dos años en entender que el problema no había sido yo. Ni el cuaderno. El problema fue que copié Pinterest creyendo que estaba copiando el método.

Lo que inventó Ryder Carroll, antes de que llegara internet

El bullet journal original es aburridísimo.

Ryder Carroll, el diseñador que creó el sistema, llama a su núcleo rapid logging: registro rápido. Cada entrada es una línea que empieza con un símbolo: punto para tarea, un signo propio para evento, guion para nota. Si la haces, se vuelve X. Si no la haces y la aplazas, le toca una flecha a la derecha.

Eso es todo. No hay colores. No hay regla. No hay calabaza.

Encima de eso hay tres listas: el registro del día, el del mes y el del futuro. Al final de cada mes viene la migración: vuelves a copiar a mano, elemento por elemento, lo que todavía quieres.

Un cuaderno, un bolígrafo, cuatro símbolos.

La ciencia, que aquí entra pidiendo permiso

Aquí voy a pisar con cuidado.

No hay estudios controlados sobre el bullet journal. Ninguno. Hay testimonios, videos con música de fondo y blogs que juran que el cuaderno les cambió la vida. Puede que sí. Pero es una anécdota bien iluminada.

Lo que sí hay es investigación sobre escribir a mano: se parece, pero no es lo mismo.

El estudio más citado es el de Pam Mueller y Daniel Oppenheimer, en Psychological Science de 2014, con el título imbatible de "The Pen Is Mightier Than the Keyboard". En tres experimentos, quienes tomaron notas a mano respondieron mejor las preguntas conceptuales que quienes las tomaron en la laptop.

Precioso. Luego llegó la replicación.

En 2019, Kayla Morehead, John Dunlosky y Katherine Rawson repitieron el experimento en Educational Psychology Review y agregaron un grupo que no tomó ninguna nota. El desempeño no difirió de forma consistente entre los grupos, ni siquiera el de quienes solo escucharon. En el metaanálisis de los propios autores, el efecto a favor de escribir a mano era pequeño y no significativo.

El eslogan no aguanta como eslogan.

Un trabajo de 2024 en Frontiers in Psychology, de Van der Weel y Van der Meer, les puso electrodos a 36 universitarios y observó una conectividad cerebral más extendida al escribir a mano. Son 36 jóvenes diestros, y la conectividad en un EEG no es lo mismo que recordar lo que escribiste.

La frase honesta es esta: escribir a mano probablemente ayuda un poco, por un motivo aburrido y sin neurociencia. A mano no alcanzas a escribirlo todo. Así que eliges.

Dónde me perdió el cuaderno bonito

La fricción es el peaje que el método te cobra para dejarte usarlo.

El original cobra poquísimo: abrir, escribir una línea, cerrar. La versión de redes sociales cobra un diseño nuevo cada semana, encabezados decorados y la sensación de que no puedes escribir "dentista" ahí sin preparar la página.

Una cabeza ordenada puede pagarlo.

A quien le cuesta sostener cualquier sistema (y aquí levanto la mano), se lo cobran en el peor momento. Nadie dibuja el diseño de febrero en la semana tranquila, sino en la semana en que todo pasa al mismo tiempo.

Y ahí el cuaderno se vuelve una deuda.

Además, el cuaderno bonito es público: está hecho para fotografiarse. Un sistema al que le da vergüenza verse feo se abandona en la primera semana fea.

Cómo hacer un bullet journal feo a propósito

Lo que la migración no migra

El cuaderno feo resuelve la constancia. No resuelve la hora.

Es un objeto quieto. No sabe que son las tres menos cuarto y que la clínica cierra a las cinco. No se abre solo el viernes. No le da un codazo a nadie.

Si eres de los que anotan y luego no vuelven (y el cuaderno en el cajón es mi currículum en la materia), el bullet journal resuelve la mitad del problema: la captura. La otra mitad, aparecer a tiempo, se sigue haciendo de memoria.

Y la memoria era justamente la pieza defectuosa.

Por qué me fui a hacer otra cosa

Tengo cuatro cuadernos bonitos en casa, ninguno con más de seis semanas llenas. Todos fallaron en el mismo punto: eran lugares a los que yo tenía que ir, y solo iba los días en que no los necesitaba.

El ASB nació de esa mitad que faltaba: anotar de la forma más fea posible, una frase suelta en WhatsApp, y dejar que la cosa vuelva a hablarme en el momento justo.

Conoce ASB

Saca todo de tu cabeza y ponlo en un solo lugar

Bandeja de entrada, tareas, proyectos, calendario y notas en el mismo lugar, alimentados por conversación y no por formularios. ASB es el segundo cerebro que te responde.

  • Tableros con "Por hacer" y "Hecho" listos desde el primer proyecto.
  • XP, logros y rachas para los días en que la motivación no aparece.
  • App web y móvil, con la asistente en el centro.
Crear mi cuentaEmpieza con el plan gratuito de la beta.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el bullet journal?

Es un sistema de cuaderno creado por el diseñador Ryder Carroll en el que cada tarea, evento o nota se convierte en una sola línea marcada con un símbolo: punto para tarea, X para hecha, flecha para migrada. Encima de eso están el registro del día, el del mes y el del futuro. A eso se le llama rapid logging, y toda la idea es escribir menos, no más.

¿El bullet journal tiene que ser bonito?

No, y esa es probablemente la mayor confusión sobre el método. El sistema original de Carroll no tiene colores, regla ni diseño semanal: eso lo agregó internet después. Un cuaderno decorado exige un trabajo de preparación que no vas a hacer justo en las semanas difíciles, que son las semanas en que más lo necesitarías.

¿Hay estudios científicos sobre el bullet journal?

No hay estudios controlados sobre el método en sí. Lo que hay es investigación sobre escribir a mano frente a teclear, y es menos concluyente de lo que internet sugiere: el estudio clásico de 2014 encontró una ventaja para la escritura a mano, pero la replicación de 2019 no confirmó la diferencia. Desconfía de cualquier promesa de beneficio cognitivo.

Fuentes

Sobre el autor

Matheus Valadares

Fundador de ASB

Desarrollador y fundador de ASB. Creó a Sofia después de darse cuenta de que el problema nunca fue la falta de una app de tareas: era tener que acordarse de abrirla.

Sigue leyendo

Volver al blog